Los años de espera | Fumiko Enchi

Fumiko Enchi fue uno de mis mejores descubrimientos del año pasado, como ya os conté en esta entrada. El año pasado, junto a Magrat, leí ‘Máscaras femeninas’, libro del que ya os hablé en esta entrada. La autora me conquistó por completo y sabía que tenía que leer algo más suyo cuanto antes. Por desgracia, en castellano solamente tenemos disponibles dos de sus obras, la que ya había leído el año pasado y la que he leído ahora. Llegó el momento de leer ‘Los años de espera’, y además lo leí en muy buena compañía, con Magrat y Carol. Sinceramente, me da muchísima pena que no haya más novelas de la autora en castellano, considero que crea unas historias maravillosas y que tendría que ser una autora más conocida.

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Título: Los años de espera

Título original: Onnazaka

Autora: Fumiko Enchi

Traducción: Keiko Takahashi y Jordi Fibla

Páginas: 273

Editorial: Alianza Editorial

Año de publicación: 1957 – 2011


Japón, mediados del siglo XIX, nos encontramos con el país en plena reforma modernizadora de la era Meji. Estas reformas no son muy bien recibidas y la sociedad no se desprende de las viejas tradiciones, sobre todo las que afectan a la figura de la mujer. Con esta situación de fondo, conocemos la historia de Tomo, mujer de un alto funcionario, y de las demás mujeres que empiezan a habitar en su hogar. El marido de Tomo, Shirakawa, sabe muy bien que su mujer tiene una muy buena educación y que le va a satisfacer en todo lo que le pida. Por lo que se atreve a solicitarle que haga un largo viaje en busca de una buena concubina para él.

“Por lo que su belleza, aunque a ella le pasara desapercibida, era una belleza ensombrecida, como la de las flores de cerezo en un día nublado.”

Uno de los detalles que más me gustan de Fumiko Enchi, es la importancia y el peso que les da a los personajes femeninos. La autora le da fuerza al personaje femenino, y en ciertos momentos, refleja que el hombre no podría salir adelante sin esta mujer a su lado. En este caso, sin ninguna duda, el peso de esta novela recae sobre la protagonista, Tomo. Tomo es una mujer a la que vamos conociendo poco a poco, la vamos comprendiendo, nos vamos poniendo en su piel y sufrimos por ella. Vamos notando cómo evoluciona a lo largo de los años y como influye en ella su educación. Es una mujer educada en una sociedad en la que la mujer tiene que respetar y satisfacer a su hombre, y eso se nota. A pesar de que la vida no la trata muy bien, ella se muerde la lengua y se comporta como la sociedad pide. Tomo es un gran pilar en la familia, se encarga de la contabilidad y de todo el papeleo del hogar, pero nadie lo aprecia, nadie le agradece absolutamente nada. Esto hace que el lector reflexione, que piense en cómo sería la vida de Shirakawa sin su mujer a su lado, cómo saldría adelante. Shirakawa sabe que Tomo es una mujer muy sacrificada y que le gusta que las cosas salgan perfectas, por eso decide poner en sus manos la elección de una concubina. No había aparecido en escena y ya tenía un gran odio hacia Shirakawa. Un personaje que me puso de los nervios, que me puso de mal humor y que odié con todas mis fuerzas. Es un hombre muy egoísta, solamente piensa en él mismo, y encima en ningún momento piensa en los sentimientos de su mujer. Además, hay que destacar su otra faceta, su otra característica, y es que es muy mujeriego y encima no se molesta en esconderlo. Hay más personajes en la historia, más mujeres con mucha importancia y más hombres con características similares a las de Shirakawa. Pero he decidido no hablar del resto de personajes, de que los descubra el lector a medida que vaya leyendo la novela.

“-Por mucho que nos impacientemos, los seres humanos no podemos disponer los acontecimientos a nuestro gusto.”

El otro punto fuerte de la novela, a parte de los personajes femeninos y su historia, es la forma de escribir de Fumiko Enchi. Enchi es una autora que transmite muchísimo en cada frase que escribe, es increíble como plasma los sentimientos sobre el papel. Los sentimientos logran traspasar el papel y calan totalmente en el lector. Considero que sería una maravilla poder leerla en su idioma original, porque parte de su magia seguramente se pierda en la traducción. La autora va creando una atmósfera tensa, el lector se va oliendo que no todo va a ser bonito sino todo lo contrario, va a ser doloroso. En la otra novela, Máscaras femeninas, la atmósfera se iba haciendo inquietante y muy turbia, la historia tomaba un matiz bastante turbulento. En este caso considero que no se ha ido tornando en ese mismo aspecto, si no que va creando una atmósfera más dramática, más opresiva. Uno de los aspectos que ayudan mucho en la creación de esta atmósfera, son los diálogos, unos diálogos muy bien creados que van picando la curiosidad del lector. Y es que los diálogos creados por esta autora consiguen que el lector quiera continuar, quiera saber que va a ocurrir realmente y qué vuelta de tuerca se va a encontrar. En las novelas de Enchi hasta el mínimo detalle tiene muchísima importancia.

Aunque solamente he leído dos novelas de la autora, considero que la conozco bastante bien, conozco ese lado retorcido que tiene. En ciertos momentos, cuando nos deja algo que no está del todo atado, te hace pensar y hacer una doble lectura. En estos casos, en esos momentos, yo me ponía en la piel de la autora y empezaba a sacar conclusiones muy retorcidas, le daba muchas vueltas y las conclusiones siempre eran muy retorcidas. Pero sinceramente, me encajan perfectamente con la historia, pueden parecer conclusiones demasiado extremas pero no me parecen nada disparatadas.

Por último, quiero hablaros del final de esta novela, un final que te encoge el corazón. Es un final triste, un final que te deja reflexionando durante bastante tiempo. Pero tras mucho reflexionar, empiezas a sacar esas conclusiones que comentaba anteriormente, y te das cuenta que la autora tenía un as en la manga. Es un final triste, si, pero yo considero que también es una lección, que en ese final hay cierto toque de venganza. Y no digo nada más, que no quiero dar detalles importantes.


→ Os animo a que también leáis la entrada que ha publicado Magrat en su blog, en ella os habla de las dos novelas de la autora. 

📎 Más reseñas de este libro: Crónicas de Magrat

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Literatura oriental en mi estantería (II)

Hace unos meses, publiqué una entrada sobre tres autores coreanos que tengo en mi estantería. En esa entrada os dije que la literatura oriental es muy amplia y que yo quería ir analizando la que tenía en mi estantería. Por lo que aquella entrada era la primera de esta sección que espero ir actualizando a menudo, pretendo enseñaros los autores orientales que habitan en mis estanterías poco a poco. Hoy en concreto os quiero hablar de tres autores muy diferentes entre si pero tienen algo en común, los tres son japoneses.

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Quiero comenzar con una autora que fue uno de mis mejores descubrimientos del año pasado, Fumiko Enchi. A esta autora la conocí en su día gracias a las ofertas que hacen, tanto en invierno como en verano, en ciertos comercios. En las ofertas de invierno me hice con ‘Los años de espera’ y en las ofertas de verano me hice con ‘Máscaras femeninas’ (no recuerdo muy bien si fueron en el mismo año). Fumiko Enchi tuvo siempre una salud bastante mala, sobretodo cuando era niña por ello su padre decidió educarla en casa. Gracias a esto, la autora recibió una educación muy amplia, ya que su profesora particular se centró mucho en estudiar la literatura china, inglesa y francesa. Además, su abuela paterna la introdujo en el mundo de los clásicos japoneses, destacando ‘Historia de Genji’. A pesar de que las novelas de la autora están consideradas como clásicos inéditos de la literatura japonesa contemporánea, en España solamente tenemos disponibles dos de sus novelas, las dos que tengo en mis estanterías. ‘Máscaras femeninas’ fue la última novela de la autora que compré y en cambio fue la única que he leído, por el momento. Os hablé recientemente en el blog de ella, en esta entrada, a pesar de ello os hablaré ahora un poco por encima sobre ella. En esta novela vemos claramente reflejada la influencia que tuvo en la autora ‘Historia de Genji’, ya que tiene mucha importancia a lo largo de la historia. Está ambientada en los años 70 y se nos narra la historia de dos mujeres, suegra y nuera. Al principio, cuando empiezas a leer la novela, piensas que es una novela más pero en sus páginas se esconden muchos giros y sorpresas. Acabas la novela con un sentimiento de inquietud ya que te das cuenta de que has leído una novela que tiene un lado muy perverso. Por otro lado, tenemos su otra novela, ‘Los años de espera’, novela que pretendo leer en febrero y que estoy deseando hacerlo. Está ambientada en la época en la que el país afronta las reformas modernizadoras de la era Meji, a mediados del siglo XIX. La autora se inspiró en la vida de su abuela para escribir esta novela y centra el eje de la trama, como en gran parte de su obra, en las adversidades que sufren las mujeres. Espero poder hablaros más extensamente pronto por el blog y espero que traduzcan más obras de la autora.

El siguiente autor, Keigo Higashino, tiene más cosas en común, para mi, con Fumiko Enchi de lo que pensaba. A parte de que los dos son autores japoneses también coinciden en que los dos solamente tiene dos novelas traducidas al castellano y a los dos los descubrí de la misma manera, gracias a las ofertas. En este caso me parece aún más curioso que solamente hayan traducido dos de sus novelas, ya que pertenecen a una serie, la serie del detective Galileo. En concreto, La devoción del sospechoso X es la tercera entrega y La salvación de una santa es la quinta. Es algo muy peculiar y que no entiendo porque han escogido en concreto estas dos obras, espero que en algún momento traigan el resto de la serie. Higashino es conocido sobretodo por sus novelas de misterio, tanto por su serie del detective Galileo como por su serie de Kyoichiro Kaga. Recientemente, en el el 2009, fue elegido como presidente en la institución Escritores de Misterio de Japón. En cuanto a sus obras, de momento solamente he leído ‘La devoción del sospechoso X’ de la que os hablé en este entrada. Lo que más me sorprendió de esta historia es su estructura, desde un principio sabemos lo que ocurre y esto pensé que sería un punto negativo. Pero sinceramente, el autor consigue que no puedas parar de leer su novela y acaba sorprendiendo al lector. Además cuenta con un elenco de personajes que me han parecido muy acertados y con los que he disfrutado mucho. En cuanto a su otra novela, ‘La salvación de una santa’, el autor rescata al profesor Galileo, personaje que me pareció muy especial. En este caso se tiene que centrar en investigar y encontrar la verdad ante un asesinato que parece imposible. Según he leído, el autor consigue de nuevo sorprender al lector. Esta novela pretendo leerla a lo largo de este año y espero que me sorprenda tanto como la anterior. Si os apetece leer novela negra/policíaca diferente os animo a que le deis una oportunidad a este autor, seguro que no os arrepentiréis.

Y por último quiero hablaros de Yoko Ogawa, probablemente la autora más conocida de esta entrada. Aunque ya conocía a esta autora también la leí por primera vez el año pasado, por partida doble, y también está entre mis mejores descubrimientos. A diferencia de los dos autores anteriores, en España tenemos disponibles bastantes más novelas de la autora, a destacar ‘El museo del silencio’, ‘La fórmula preferida del profesor’ o ‘El embarazo de mi hermana’. Ogawa, cuando empezó a escribir se inspiró en los clásicos japoneses, en ‘El diario de Ana Frank’ y en las obras de Kenzaburo Oé. Con su primera novela, ‘Cuando la mariposa se descompone’, consiguió el Premio Kaien y desde ese momento su fama no paró de crecer, tanto en Japón como en el extranjero. Mi primer acercamiento a la autora fue con ‘La residencia de estudiantes’, novela que cogí prestada de la biblioteca. Ese primer acercamiento no fue del todo satisfactorio, no me convenció del todo y además el final no me gustó absolutamente nada, demasiado abierto. Lo que si me gustó fue la intriga que hay a lo largo de la novela y lo tenso que está el lector a lo largo de toda la lectura. Me quedé con ganas de darle otra oportunidad a la autora y lo pude hacer con el libro que tengo en mis estanterías, ‘Lecturas de los rehenes’, un recopilatorio de relatos. Este libro ha sido una lectura muy satisfactoria, desde que leí el prólogo supe que sería una lectura especial y así ha sido. En este libro nos encontramos con los relatos de los rehenes de un grupo terrorista. En cada relato, cada rehén nos narra algo importante que le ha sucedido, algún suceso que les ha marcado. Como siempre me ocurre, hay relatos que he disfrutado más que otros, pero en general ha sido una lectura que me dejó muy buen sabor de boca. Si queréis saber más sobre este libro os dejo la entrada que publiqué sobre él.

Máscaras femeninas | Fumiko Enchi

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Título: Máscaras femeninas

Título original: Onna-men

Autora: Fumiko Enchi

Traducción: Keiko Takahashi y Jordi Fibla

Páginas: 185

Editorial: Alianza Literaria

Año de publicación: 1958 – 2012


Ambientada en los años 70. Mieko, una de nuestras protagonistas, está marcada por la pérdida de su marido y de su hijo, Akio. Guarda muy buenos recuerdos de su hijo aunque los recuerdos de su marido no son tan buenos. Con Mieko sigue viviendo su nuera, Yasuko, la viuda de Akio. La suegra ejerce sobre la nuera mucha influencia y la manipula en la relación que tiene con dos hombres que la quieren cortejar, Ibuke y Mikame. Mieko organiza un plan contra ambos contando con la ayuda de su nuera.

Al principio de la novela nos encontramos con una nota de los traductores que me ha parecido muy interesante. Sobre todo la explicación que hay sobre las máscaras de teatro, ya que esta explicación me parece muy necesaria para poder meterse luego en la historia. La autora, Fumiko Enchi, utiliza en la novela tres máscaras de teatro Noh (poema dramático que trata de acontecimientos remotos o sobrenaturales, representados por un actor danzante, a menudo enmascarado, que acompañado por personajes secundarios y un coro canta y declama el poema). Las tres máscaras que utiliza la autora son: Ryoo no onna (la mujer espíritu o fantasma: una mujer demacrada que ha perdido su belleza por los padecimientos experimentados en el infierno budista debido a sus apasionados apegos), Masugami (la joven desquiciada: la palabra significa “cabello enmarañado”, una expresión que en la poesía clásica japonesa se refiere a la mente trastornada) y Fukai (una mujer de edad mediana, melancólica, desgarrada por la separación de un ser querido). Estas tres máscaras dan nombre a los tres capítulos que forman la novela y además tienen mucha relación con los sucesos que ocurren en ellos.

“Su mente es como un jardín a medianoche, cada una de sus flores un secreto, y su conjunto perfuma la oscuridad. Tiene un encanto fuera de lo corriente.”

Empiezas a leer la novela y piensas que te encuentras ante una novela del montón, otra novela más, una historia sencilla que se deja leer. Pero poco a poco, a medida que avanzas leyendo, te das cuenta que te encuentras ante una historia que esconde mucho, una historia que te cuenta más de lo que parece. En esos momentos, en los que empiezas a entender que se esconde algo, la novela te atrapa y no puedes soltarla. Fue terminar el primer capítulo y el resto me lo leí de una sentada, la intriga me comía por dentro, necesitaba saber que iba a ocurrir. A lo largo de la novela nos encontramos un tema que a mi me ha resultado muy interesante, el tema de los espíritus. Me ha parecido muy interesante conocer cómo influyen los espíritus en la mentalidad de los protagonistas y el peso que tienen las historias de fantasmas en las costumbres orientales. En este tema es cuando entran en juego las tres máscaras de las que os he hablado al principio de la entrada.

Los personajes son lo más importante de esta novela sin duda. Por un lado tenemos a Mieko, un personaje muy intrigante y perverso, que se dedica al estudio de los espíritus y es una mujer a la que le gusta tener el control sobre las personas que la rodean. Mieko adora a la dama Rokujou de La historia de Genji, novela que es muy importante en esta historia ya que Mieko nos habla mucho de ella. Tengo que reconocer que esto no me ha gustado del todo porque es una novela que no he leído y en ciertos momentos puede destriparla un poco. De todas formas espero leerla en algún momento ya que le tengo muchas ganas. Y por otro lado tenemos a Yasuko, la nuera de Mieko, que aunque esté viuda sigue conviviendo con su suegra. Desde un principio notamos que está totalmente manipulada por su suegra, aunque yo tampoco pondría la mano en el fuego por ella, no me ha parecido trigo limpio. Sí, está siendo manipulada, pero ella también tiene ese lado perverso que caracteriza a su suegra. Por último os quiero hablar de uno de los personajes masculinos, Ibuki, uno de los pretendientes de Yasuko. Es un hombre casado pero eso para él  no es ningún impedimento. No os podéis imaginar el odio que cogí a este personaje, no podía con él, no lo soportaba.

“Los asuntos amorosos siempre son más necios de lo que los amantes creen.”

Nos encontramos ante una novela algo perversa en la que hay mucho misterio, sobre todo en torno a las dos protagonistas. Como ya he dicho, al principio parece una novela más, pero vamos avanzando en la lectura y sabemos que algo va a ocurrir.  Pero aunque sepamos que algo va a ocurrir yo nunca me imaginé que ocurriría lo que ocurrió. El plan de Mieko y Yasuko me ha dejado con la boca abierta, nunca en mi vida me imaginé que podrían estar planeando todo eso. Sinceramente, no pensé que el plan fuera tan retorcido, ha sido una gran sorpresa como ha ido la autora poco a poco dándonos a conocer este maquiavélico plan.

La autora consigue transportarnos a la época y a los escenarios en los que se desarrolla la historia sin ningún problema. Las descripciones de la autora me han parecido una maravilla. Disfruté mucho del estilo de la autora por lo que no tardaré en leer su otra novela, Los años de espera, novela que ya tengo esperando en la estantería.

Esta novela la he leído hace un tiempo y con el paso del tiempo he encontrado una semejanza con otra, El color prohibido de Yukio Mishima. En la novela de Mishima el protagonista tiene odio hacia las mujeres y quiere vengarse de ellas y en esta novela, Mieko está resentida con los hombres y quiere vengarse de ellos. Cuando leí la novela no le di mucha importancia a esto pero ahora, con el paso del tiempo, me doy cuenta que son dos novelas que dan los dos puntos de vista contrarios: el resentimiento de un hombre hacia las mujeres y el resentimiento de una mujer hacia los hombres. (No tengo publicada en este blog mi opinión de El color prohibido pero espero no tardar en rescatarla).


📎 Más reseñas de este libro: Crónicas de Magrat