– Los años de espera | Fumiko Enchi –

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Traducción: Keiko Takahashi y Jordi Fibla | 273 pag. | Alianza Editorial | 1957 – 2011

Fumiko Enchi fue uno de mis mejores descubrimientos del año pasado, como ya os conté en esta entrada. El año pasado, junto a Magrat, leí ‘Máscaras femeninas’, libro del que ya os hablé en esta entrada. La autora me conquistó por completo y sabía que tenía que leer algo más suyo cuanto antes. Por desgracia, en castellano solamente tenemos disponibles dos de sus obras, la que ya había leído el año pasado y la que he leído ahora. Llegó el momento de leer ‘Los años de espera’, y además lo leí en muy buena compañía, con Magrat y Carol. Sinceramente, me da muchísima pena que no haya más novelas de la autora en castellano, considero que crea unas historias maravillosas y que tendría que ser una autora más conocida.


Japón, mediados del siglo XIX, nos encontramos con el país en plena reforma modernizadora de la era Meji. Estas reformas no son muy bien recibidas y la sociedad no se desprende de las viejas tradiciones, sobre todo las que afectan a la figura de la mujer. Con esta situación de fondo, conocemos la historia de Tomo, mujer de un alto funcionario, y de las demás mujeres que empiezan a habitar en su hogar. El marido de Tomo, Shirakawa, sabe muy bien que su mujer tiene una muy buena educación y que le va a satisfacer en todo lo que le pida. Por lo que se atreve a solicitarle que haga un largo viaje en busca de una buena concubina para él.

“Por lo que su belleza, aunque a ella le pasara desapercibida, era una belleza ensombrecida, como la de las flores de cerezo en un día nublado.”

Uno de los detalles que más me gustan de Fumiko Enchi, es la importancia y el peso que les da a los personajes femeninos. La autora le da fuerza al personaje femenino, y en ciertos momentos, refleja que el hombre no podría salir adelante sin esta mujer a su lado. En este caso, sin ninguna duda, el peso de esta novela recae sobre la protagonista, Tomo. Tomo es una mujer a la que vamos conociendo poco a poco, la vamos comprendiendo, nos vamos poniendo en su piel y sufrimos por ella. Vamos notando como evoluciona a lo largo de los años y como influye en ella su educación. Es una mujer educada en una sociedad en la que la mujer tiene que respetar y satisfacer a su hombre, y eso se nota. A pesar de que la vida no la trata muy bien, ella se muerde la lengua y se comporta como la sociedad pide. Tomo es un gran pilar en la familia, se encarga de la contabilidad y de todo el papeleo del hogar, pero nadie lo aprecia, nadie le agradece absolutamente nada. Esto hace que el lector reflexione, que piense en como sería la vida de Shirakawa sin su mujer a su lado, como saldría adelante. Shirakawa sabe que Tomo es una mujer muy sacrificada y que le gusta que las cosas salgan perfectas, por eso decide poner en sus manos la elección de una concubina. No había aparecido en escena y ya tenía un gran odio hacia Shirakawa. Un personaje que me puso de los nervios, que me puso de mal humor y que odié con todas mis fuerzas. Es un hombre muy egoísta, solamente piensa en él mismo, y encima en ningún momento piensa en los sentimientos de su mujer. Además, hay que destacar su otra faceta, su otra característica, y es que es muy mujeriego y encima no se molesta en esconderlo. Hay más personajes en la historia, más mujeres con mucha importancia y más hombres con características similares a las de Shirakawa. Pero he decidido no hablar del resto de personajes, de que los descubra el lector a medida que vaya leyendo la novela.

“-Por mucho que nos impacientemos, los seres humanos no podemos disponer los acontecimientos a nuestro gusto.”

El otro punto fuerte de la novela, a parte de los personajes femeninos y su historia, es la forma de escribir de Fumiko Enchi. Enchi es una autora que trasmite muchísimo en cada frase que escribe, es increíble como plasma los sentimientos sobre el papel. Los sentimientos logran traspasar el papel y calan totalmente en el lector. Considero que sería una maravilla poder leerla en su idioma original, porque parte de su magia seguramente se pierda en la traducción. La autora va creando una atmósfera tensa, el lector se va oliendo que no todo va a ser bonito sino todo lo contrario, va a ser doloroso. En la otra novela, Máscaras femeninas, la atmósfera se iba haciendo inquietante y muy turbia, la historia tomaba un matiz bastante turbulento. En este caso considero que no se ha ido tornando en ese mismo aspecto, si no que va creando una atmósfera más dramática, más opresiva. Uno de los aspectos que ayudan mucho en la creación de esta atmósfera, son los diálogos, unos diálogos muy bien creados que van picando la curiosidad del lector. Y es que los diálogos creados por esta autora consiguen que el lector quiera continuar, quiera saber que va a ocurrir realmente y que vuelta de tuerca se va a encontrar. En las novelas de Enchi hasta el mínimo detalle tiene muchísima importancia.

Aunque solamente he leído dos novelas de la autora, considero que la conozco bastante bien, conozco ese lado retorcido que tiene. En ciertos momentos, cuando nos deja algo que no está del todo atado, te hace pensar y hacer una doble lectura. En estos casos, en esos momentos, yo me ponía en la piel de la autora y empezaba a sacar conclusiones muy retorcidas, le daba muchas vueltas y las conclusiones siempre eran muy retorcidas. Pero sinceramente, me encajan perfectamente con la historia, pueden parecer conclusiones demasiado extremas pero no me parecen nada disparatadas.

Por último, quiero hablaros del final de esta novela, un final que te encoge el corazón. Es un final triste, un final que te deja reflexionando durante bastante tiempo. Pero tras mucho reflexionar, empiezas a sacar esas conclusiones que comentaba anteriormente, y te das cuenta que la autora tenía un as en la manga. Es un final triste, si, pero yo considero que también es una lección, que en ese final hay cierto toque de venganza. Y no digo nada más, que no quiero dar detalles importantes.

→ Os animo a que también leáis la entrada que ha publicado Magrat en su blog, en ella os habla de las dos novelas de la autora. 

→ ¿Conocíais a Fumiko Enchi? ¿Habéis leído alguna de sus novelas? Os animo a que le deis una oportunidad a la autora, y que si lo hacéis me comentéis que tal la experiencia. 

– Una entre muchas | Una –

“La idea de que algo incrustado profundamente en la cultura que produce erupciones de violencia de género y permite que florezcan, impulsa a este libro. Cuando lo empecé, estaba intentando encontrarme un sentido a mí misma. Me preguntaba qué efecto había tenido en mí hacerme adulta durante este notorio período de misoginia salvaje, mientras experimentaba una realidad diaria a la que tenía que encontrar sentido dentro de ese marco. Para sobrevivir, internalicé gran parte de los nocivos y contradictorios absurdos que oía, sencillamente porque era una niña. He tardado una vida entera en liberarme de estas ideas.” (Una, Junio 2015)

Una entre muchas
Traducción: Santiago García | 206 pag. | 2015 – 2016 | Astiberri

Acudes a la biblioteca a por un libro en concreto pero un lomo atrae tu atención, se cruza con tu mirada. Un lomo muy nuevo y llamativo, eso es lo que me ocurrió a mi con esta novela gráfica. Nunca la había visto, nunca había leído nada sobre ella pero no la pude dejar en la estantería. El lomo, la portada y lo poco que leí de la contraportada, hicieron que no pudiera irme a casa sin él. Ahora, después de leerlo, agradezco ese lomo llamativo, agradezco que mi mirada se posara en él.

En las vacaciones de verano vagabundeaba lentamente por la playa, imaginando que era un personaje de libro: la esposa de un pirata, una cazadora de dragones, una niña huérfana en una historia de ladrones y contrabandistas…

En esta novela gráfica, Una entre muchas, nos encontramos con el testimonio, las memorias, de la propia autora. La autora creció y maduró con una situación complicada, en Yorkshire había un asesino en serie suelto. Seguro que os suena, aunque solamente sea de oídas, la historia del Destripador de Yorkshire, pues es el telón de fondo de esta historia. La autora analiza, junto a recortes de periódicos en ciertos momentos, el caso de este asesino y porque no se le paró a tiempo los pies. Nos encontramos a finales de los años 70 y la policía está fracasando totalmente. El caso es que la policía interrogó varias veces al culpable, pero les parecía una persona demasiado normal así que no sospechaban de él. Por si ya fuera poco, la policía consideraba que las víctimas en cierta manera se lo buscaban, tenían mala reputación por el trabajo que tenían, la mayoría eran prostitutas. Una, a la vez que está sucediendo esto, se empieza a sentir sola, indefensa e incluso en ciertos momentos culpable. Culpable porque si le hace caso a un chico la insultan, y si no se lo hace también. Entonces es cuando empieza a ver como es la sociedad, se va inquietando y se va dando cuenta de lo machista que es la sociedad en la que se vive. Se culpan a las víctimas, que no tienen ni voz ni voto, y el culpable anda a sus anchas y sigue cometiendo sus crímenes.

Una nos narra su historia de una forma muy sutil, en ciertos momentos no lo llega a decir pero sabemos perfectamente lo que ha ocurrido. Como se suele decir, a veces hablan más las imágenes que las palabras, y este es el caso. Los dibujos de la autora nos van diciendo más que sus palabras, nos van afectando, nos encogen el corazón. Porque nos encontramos ante unas memorias que hacen daño, ver como esa niña va quitando la venda de sus ojos y se va encontrando con el mundo real, es algo muy doloroso. La niña está ante algo nuevo, ante algo que no sabe como llevar. Como ya he dicho antes, si hace caso a los chicos la empiezan a insultar (ya os podéis imaginar que tipo de insultos) pero si no les hace caso también. Entonces, ¿qué hacer? Haga lo que haga, los demás niños van a estar ahí para crearle inseguridades, para demostrarle lo cruel que puede ser la sociedad.

Considero que a veces menos es más y este es el caso, prefiero hablar lo mínimo de esta historia, prefiero que os animéis a descubrirla por vosotros mismos. Es una historia que hace daño, que duele y que deja un poso en ti, te deja inquieta y con los sentimientos a flor de piel. Pero no puedo irme sin hablar del final, una maravilla, un gran homenaje. Al final nos encontramos trece imágenes, una en cada cara del folio, de las trece mujeres asesinadas. Esas imágenes reflejan como sería su vida si no se hubieran encontrado con ese asesino. Es una forma muy bonita de terminar, de cerrar la historia. Te quedas mirando cada imagen, te imaginas como sería la vida de esa mujer y se te escapa una sonrisa, una sonrisa de las que duelen, de las que realmente quieren ser una lágrima.

¿Por qué la idea de que las mujeres y las niñas se merecen lo que les pasa es mucho más fácil de aceptar por las sociedades de todo el mundo que el hecho de que los varones violentos causan sufrimiento a millones en todo el mundo, en épocas de paz y en épocas de guerra?

Por último, nos encontramos con un epílogo que me pareció brillante, os dejé al principio de la entrada un pequeño fragmento. Es un epílogo de los que ponen los pelos de punta, de los que te emocionan. A continuación hay una bibliografía, por si queremos conocer más el caso del Destripador de Yorkshire y unas notas que complementan ciertos puntos de la novela gráfica. Y también se añade un apartado de recursos, por si estás pasando por una situación similar, por si estás sufriendo la violencia de género, números de teléfono y plataformas de ayuda.

→ Si tenéis oportunidad, no dudéis en darle una oportunidad a esta novela gráfica y por favor, contadme lo que os parece. ¿Conocíais esta novela gráfica? ¿Conocíais la historia del Destripador de Yorkshire? 

– La última bruja | Mayte Navales –

Abres un libro pensando que te vas a encontrar una historia totalmente diferente a la que te encuentras. Empiezas a leer y te quedas totalmente desconcertada, no sabes si realmente estas ante la historia que te venden en la sinopsis. Cierras el libro, vuelves a leer parte de la sinopsis y lo retomas esperando encontrar lo que en ella se dice. ¿Alguna vez os ha ocurrido esto? Esto es lo que me ocurrió a mi al leer el primer capítulo del libro del que os quiero hablar hoy.

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317 pag. | Almuzara | 2016

«Si te gusta Juego de Tronos y Neil Gaiman, te fascinará este sueño de aventura, terror y magia del que no querrás despertar.» Esto es lo que nos encontramos en la portada de esta novela, y cuando me encuentro con estos detalles, estas comparaciones, suelo rehuir, pero esta vez me dejé llevar y caí en la trampa. Fue leer el nombre de Neil Gaiman y me picó la curiosidad, pero me jugó una mala pasada, hizo que crecieran mis expectativas y por desgracia no se cumplieron. Por este motivo suelo quitar las fajas nada más comprar un libro, pero en este caso está en la portada, no lo podía quitar y cada vez que cerraba el libro me fijaba en el nombre de Neil Gaiman. Otro punto que me picó la curiosidad y que me animó a leer esta novela fue la sinopsis corta, por decirlo de alguna forma: ″Los nombres tienen poder. Todos lo sabemos. Y los nombres de las brujas siempre han sido más poderosos que los de los humanos, pues contienen su esencia y su magia.” Me apetecía leer una novela sobre brujas y me pareció una buena opción, así que di el paso, me animé a leerlo y hoy, después de dejarlo un tiempo reposar, os traigo mi opinión sobre La última bruja de Mayte Navales.

“A veces no se puede elegir. A veces ni los dioses pueden elegir.”

Irati y Greta, las dos protagonistas, dos brujas muy diferentes entre ellas y con diferentes orígenes. Irati es una bruja con mucha historia, con mucho mundo recorrido, la última que queda de una raza ya extinguida. Irati se encuentra con una niña llamada Greta, niña a la que le acaba de cambiar la vida y que está totalmente sola. Greta, nacida en la Edad Media, era una niña normal pero debido a cierto suceso, se convierte en una bruja. Una bruja que no tiene experiencia y que va a tener que ir aprendiendo de la mano de la bruja ya experimentada. Vamos conociendo a las dos brujas, vamos ahondando en su historia y vamos entendiendo la importancia de saber el verdadero nombre.

A través de capítulos intercalados vamos conociendo la historia de Irati y Greta, y también la de un niño misterioso. Tenemos por un lado los capítulos que se centran en el pasado y presente de Irati y Greta, con continuos flashbacks. Y por otro lado están los capítulos que se centran en los sueños que tiene un niño, un niño que no conocemos y del que no sabemos nada. Estos capítulos a mi me han parecido muy interesantes, nos van dando información a cuenta gotas y pican la curiosidad del lector. Estos capítulos que se centran en el niño, son capítulos muy cortos, dan poca información y dejan a uno intrigado. El lector quiere saber quien es ese niño, porque tiene esos sueños y que relación tiene con la historia de las dos brujas. Pero antes de llegar a esos capítulos, se lee el primer capítulo, primer capítulo que me dejó totalmente perpleja, como dije en su momento por twitter. Leí el primer capítulo y pensé que me había equivocado de novela, no era para nada lo que me esperaba y me pareció muy brusco. Esto hizo que avanzara en la lectura con cierto temor, no quería que toda la novela fuera como ese primer capítulo. ¿Qué es lo que me ocurrió con este primer capítulo? Parecía que estaba ante una novela erótica, demasiado explícita y que a mi me parecía que eso no aportaba absolutamente nada. Pero no solamente aparece en el primer capítulo si no que el sexo aparece a lo largo de toda la novela, para mi gusto metido a calzador y sin ningún sentido. Y sinceramente, esto es lo que hizo que no disfrutara tanto de esta lectura, me pareció innecesario tanta erótica. No quiero ir de monja ni mucho menos, pero a veces menos es más, me resultó demasiado cargado en ese aspecto.

Pero cambiemos de tono, a pesar de no ser la historia que me esperaba y de ese punto que no me gustó para nada, también hay detalles que me han hecho disfrutar de la historia. Lo más destacable sin duda es la ambientación y la documentación que tiene detrás. Hay momentos que la narración se centra en la vida de una comunidad en un circo, me ha parecido muy curioso e interesante. Pero sin duda, lo que más destaco de la ambientación es los momentos en los que se centra en leyendas, rituales y algo de mitología. A destacar el tema del nombre, porque iban cambiando de nombre, porque no querían que se conociera el verdadero nombre. No pueden dar a conocer su verdadero nombre porque tienen mucho poder sobre ellas. Por otro lado, también me pareció muy destacable la evolución que sufren las dos protagonistas a lo largo de la novela, a medida que avanza la historia, van cogiendo más fuerza. Hay más personajes, hay otras brujas, hay algunos hombres, pero solamente quiero centrarme en las dos protagonistas porque tienen el peso de la historia.

Por último quiero destacar la narración, considero que el último cuarto de novela es mejor que el resto. Tiene una narración más ágil, una narración que te da ganas de no parar de leer, algo que no me ocurrió en el resto del libro. Para mi gusto, la última parte de la novela mejora totalmente. Y no podía terminar sin decir que en ciertos momentos, la historia, me recordó a Hansel y Gretel. No sé si la intención de la autora era hacer un guiño a la historia, pero a mi me recordó a esa historia de infancia. No quiero entrar en detalles de porque me lo recordó, por posibles spoilers.

A favor: los capítulos intercalados, la evolución de las protagonistas, la ambientación, los ritos y leyendas. En contra: el primer capítulo, la narración es más ágil en el tramo final, el exceso de sexo metido a calzador.

Muchas gracias a la editorial por el envío del ejemplar.

→ ¿Habéis leído La última bruja? ¿Os ha picado la curiosidad con esta historia? 

– #AdoptaUnaAutora | El subrayado es mío (1ª parte) –

Con un poco de retraso, ha llegado el momento de publicar la segunda entrada para el proyecto #AdoptaUnaAutora. ¿Aún no conocéis este proyecto? Si es así no sé a que estáis esperando, os animo a pasaros por el blog del proyecto para conocerlo de primera mano.En enero, publiqué la primera entrada dedicada a mi autora, Nina Berberova, en la que os hablaba de la primera Nina Berberovanovela que leí suya. Esta vez quiero centrarme más en su vida, analizando el primer cuarto de su autobiografía, El subrayado es mío. He decidido dividir esta entrada en cuatro partes, en un principio, ya que su autobiografía trae muchísimo contenido destacable.

⇒ Imagen de @BeaLuke 

“Cada cual posee sus secretos. Algunas personas los arrastran a lo largo de su vida como si de una carga se tratara; otras, los miman y cuidan con esmero, como si fueran un manantial de vida del que extraen sus energías hasta el final.”

– Su llegada al mundo y su pensamiento sobre su clase social: Nina Berberova vino al mundo un 8 de agosto de 1901, en la misma calle en la que había nacido Nabokov, dos años y cuatro meses antes. Los padres de Nina tuvieron muchos problemas desde un principio ya que su matrimonio constituyó un conflicto para sus familias. La familia materna era rusa, ortodoxa y patriarcal. En cambio, la familia paterna era armenia y consideraba este matrimonio como una traición a la causa armenia. Por lo que Nina tenía dos orígenes, por un lado el nórdico y ruso, y por otro lado el meridional y armenio. Pertenecía a la burguesía pero ella nunca se sintió una más de esa clase, es más, en ciertos momentos siente alegría por no haber recibido educación burguesa. La vida de la autora transcurrió, toda ella, en una época mala, pero ella no lo vivió como algo malo. Considera que esas vivencias le han servido: la resolución la liberó, el exilio la templó y la guerra la proyectó hacia otro mundo.

“Sólo mucho más tarde, hacia los veinticinco años de edad, me enteré de que, por mi nacimiento pertenecía a la burguesía. No me siento en absoluto ligada a dicha clase social, principalmente porque mi vida entera ha transcurrido entre exiliados desclasados.”

– Su época en la escuela y su inquietud por la literatura: Nina era una persona muy solitaria, ya desde niña. Para ella no había nada más horroroso que pasar un día en compañía de otra persona sin poder estar sola con sus pensamientos, sin sentirse libre de sus actos, sin poder leer lo que cayera en sus manos. Al ser una niña tan solitaria también 3106720949_618a8b5b46_oha sido autodidacta. Aprendió a leer gracias a los anuncios por palabras de un periódico llamado La Palabra, y cuando aprendió a escribir lo hizo con las dos manos, por si en algún momento alguien le cortaba la mano derecha. Nina fue siempre una niña muy inquieta y precisa, le gustaba tener la mente ocupada pero en cosas concretas que le sirvieran para algo en su vida. Se podría decir que fue una niña diferente, una niña con una mentalidad demasiado adulta, tanto por las circunstancias como por sus inquietudes. A los diez años escribió una larga lista de posibles oficios a los que se quería dedicar de adulta. Entre ellos figuraban oficios muy dispares entre si, como bombero, empleada de correos o poeta. Al poco tiempo se decantó por la poesía, pero antes de eso se dedicó durante un año a probar diferentes opciones. A lo largo de ese año probó oficios que le atraían pero se fue dando cuenta de que no valía para ellos, como acróbata o recopiladora de canciones populares. A los catorce años, le recitaba a la hermana de su abuelo, Alina Dmitrievna, los poemas de Aleksandr Blok. Pero no estaba contenta con eso, así que se aventuró y empezó a escribir y recitar sus propios poemas. Escribía poemas sin parar, al día escribía dos o tres poemas y se los recitaba a ella misma o a la primera persona que se le cruzara. En cuanto a sus estudios, siempre estudió de un modo irregular, incluso copiaba en las clases, sobre todo en las clases de álgebra y de física. Esto ocurría debido a que la mayor parte de su tiempo lo empleaba en leer y componer versos, a altas horas de la noche.

“No tenía a nadie a quien pedir consejo: para mí existía la gente bienintencionada, que sabía aún menos que yo sobre la cuestión, y los enemigos que nada bueno podían aconsejarme.”

– Sus referentes y su obra: La oración, de Mijail Lermontov, fue un poema muy importante para ella. Tuvo tanta importancia en su vida que en un momento de desamparo lo copió y firmó como propio. Esto la consoló, ya que tuvo la sensación de que lo había escrito ella. Pero su poeta de cabecera, sin duda fue Anna Ajmátova. En cuanto a literatura, destaca bastantes referentes, entre ellos León Tolstói, Louis Aragaon, Jean-Paul Sartre o Dostoievski. En cuanto a su obra, en este primer cuarto de autobiografía, aún no ha hablado mucho de ello. Pero quería destacar dos curiosidades. Por un lado, a lo largo de su vida para escribir no utilizó nunca nada que no fuera un simple lápiz. Y en cuanto a sus obras, todas tienen un punto en común. Los protagonistas, tanto de sus novelas como de sus relatos, son semejantes a las personas que la rodeaban, exiliados desclasados.


→ Hasta aquí esta segunda entrada sobre Nina Berberova, espero que os haya gustado. ¿Conocíais a la autora? ¿Habéis leído alguna de sus obras? ¿Qué os ha parecido lo que os he contado sobre su vida?

– Los huesos de Louella Brown y otros relatos | Ann Petry –

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Traducción: Teresa Lanero | 131 pag. | Palabrero Press | 2016

Hoy quiero compartir con vosotros, mis lectores, uno de mis últimos descubrimientos, la autora Ann Petry. Esta autora era para mi una total desconocida, pero a partir de ahora figurará entre mis mejores descubrimientos de este año. Ann Petry obtuvo muchísimo éxito con su primera novela, The Street, con ella se convirtió en la primera escritora afroamericana en vender más de un millón de ejemplares de un título. En España era una autora inédita, pero gracias a Palabrero Press podemos disfrutar de cinco de sus relatos, en este ejemplar del que os quiero hablar hoy.

Los huesos de Louella Brown y otros relatos está compuesto por cinco relatos con un tema en común, el racismo. A lo largo de los cinco relatos nos encontramos con diferentes situaciones muy corrientes que se convierten en algo trágico debido al racismo. Los relatos son Los huesos de Louella Brown/The bones of Louella Brown (1947), ¿Alguien ha visto a la señorita Dora Dean?/Has anybody seen miss Dora Dean? (1958), El testigo/The witness (1971), Como una mortaja/Like a winding sheet (1945) y Trabajadores denigrantes/The migraine workers (1967).

“Una tarde del invierno pasado, cuando sonó el teléfono en mi casa de Wheeling, en Nueva York, decidí no contestar. Nevaba, estaba leyendo un libro que llevaba semanas deseando empezar y no quería que me molestaran.”

Los huesos de Louella Brown es el primer relato y también da título al libro. En este primer relato, la autora se centra en un suceso inusual y le aporta un toque cómico. El lector es testigo de una exhumación del cadáver de una mujer blanca muy importante, pero la exhumación no sale bien. En el proceso, los huesos se mezclan con los huesos de una criada negra y aunque parezca sorprendente, es imposible diferenciarlos. Me ha parecido brillante la manera que tiene la autora de reivindicar la igualdad. Crea dos personajes que son idénticas, (mismos huesos, misma altura, mismo color de cabello), a pesar de la diferencia de color. A continuación nos encontramos con el siguiente relato, ¿Alguien ha visto a la señorita Dora Dean? que me conquistó totalmente con su comienzo (la cita que destaco en el párrafo anterior). Una anciana está en sus últimos momentos y solicita la visita de una mujer a la que conoce desde hace muchísimos años. Esta mujer, nuestra narradora, empieza a recordar el pasado, a recordar como la conocía y también recuerda un suceso muy trágico que ocurrió en esa familia. A veces, las personas, buscamos respuestas ante un suceso ocurrido en el pasado, y esas respuestas son imposibles de encontrar. ¿Cómo saber lo que ha ocurrido realmente? ¿Cómo saber que versión es real y cuál no lo es?

“No está bien hablar así de los muertos y darle vueltas y más vueltas a por qué han hecho algo… Es como si los estuvieras incitando a que regresen. Al fin y al cabo, ¿cómo vas a saber la verdad sin que vuelvan? Es mejor dejarlos tranquilos.”

El tercer relato, El testigo, me puso los pelos de punta y me dejó con mal cuerpo. Un grupo de jóvenes blancos malcriados, se creen que pueden hacer de todo por pertenecer a una buena familia. Deciden cometer un crimen y para ello se llevan de testigo a uno de sus profesores, un hombre negro. Este hombre está indefenso, no puede hacer nada y sentimos junto a él la impotencia que le corroe. Vamos prediciendo lo que va a ocurrir y estamos deseando equivocarnos, no queremos que eso ocurra realmente. Estamos ante un relato que va más allá, es una crítica directa a la sociedad y a como se educan a ciertos sectores. ¿Por qué se suele tachar y culpar antes a una persona de color? Este relato deja al lector totalmente traspuesto, te deja con esa resaca lectora que te impide leer algo más. No te lo puedes sacar de la cabeza, no puedes parar de darle vueltas. Continuamos con el cuarto relato, Como una mortaja, un relato que deja claro que los extremismos no son buenos. Un hombre, obrero, se cansa de que lo discriminen por su color de piel y decide que no lo va a permitir más. Se obsesiona de tal manera que empieza a ver discriminación donde no la hay y eso hace que termine estallando. ¿Se estalla contra quien menos lo merece? ¿Te machacan tanto que te acabas volviendo loco con el tema?. Y por último, nos encontramos con Trabajadores denigrantes. En este relato se narra un suceso muy real. Un camión, que transporta de una forma muy cruel a inmigrantes, tiene que hacer una parada inesperada. En esa parada se encuentran con dos testigos, ¿actuarán ante la injusticia que están viendo? ¿Actuamos correctamente ante las injusticias o no nos involucramos porque pensamos que no tiene nada que ver con nosotros?

Todos estos relatos han sido escritos entre los años 40 y los 70, y es increíble lo actuales que pueden ser. Reflejan injusticias debido a la diferencia de color y eso sigue ocurriendo hoy en día. Ann Petry no se anda con rodeos, nos narra de una forma muy directa, y cruda, lo que nos quiere contar. No quiere meterse en juicios, sino que pretende concienciar al lector. Terminas de leer este libro y te das cuenta de que el mundo que te rodea es aún peor de lo que te imaginabas. Como ya he dicho al principio, Ann Petry ha sido un gran descubrimiento y no puedo terminar sin destacar dos de sus facetas, unas descripciones que me han parecido exquisitas y su tono irónico. Es una pena que no tengamos disponibles más obras de la autora en castellano, pero espero que esto cambie. Muchas gracias a Palabrero Press por traer de forma inédita a esta autora y por darme la oportunidad de descubrirla.

Y antes de que se me olvide, no puedo terminar sin destacar el buen prólogo de Dámaso López García. Aunque recomiendo leerlo después de leer los relatos, yo siempre lo hago así por si acaso. Y también quería nombrar a la ilustradora de la portada, me encanta la ilustración, que es María Polán Morato.


→ ¿Conocíais a esta autora? ¿Os han entrado ganas de descubrirla? Por último, como veis últimamente les he pillado el gusto a los libros de relatos, me gustaría que en comentarios me dejarais recomendaciones.

– El año de Gracia y La habitación de Nona | Cristina Fdez Cubas –

Uno de mis mejores descubrimientos del año pasado fue Cristina Fernández Cubas, como ya os conté en esta entrada. Acudí a la charla que dio en el festival Celsius sin dsc01626saber nada sobre ella, y salí de aquella sala con muchísimas ganas de descubrir su obra. En esa charla, las palabras de la autora despertaron mucha curiosidad, me llamó la atención tanto con una vieja que no era como aparentaba y con unas ovejas carnívoras. No sabía muy bien porque libro suyo decidirme y al final la balanza se inclinó hacía esas ovejas carnívoras y me compré ‘El año de Gracia’. Fue el primer libro que leí de ella y sabía que no podía tardar en descubrir a esa vieja que no era lo que aparentaba, y fue cuando me puse con ‘La habitación de Nona’. Yo ya estoy conquistada por esta autora, aunque este año pretendo ahondar más en su obra, y hoy pretendo que os conquiste también a vosotros.

En ‘El año de Gracia’ conocemos a Daniel, nuestro protagonista, que está pasando por una época un poco confusa. Debido a esto, su hermana decide concederle un año de descanso, un año sabático. La hermana, Gracia, pretende que en este año se busque a si mismo y que se centre. Daniel piensa que va ser una diversión este año pero resulta que, por causas de la vida, acaba naufragando en una isla desierta y muy siniestra.

“Los primeros rayos de sol asomando por las rendijas de la ventana, mis queridos libros en perfecto orden encima del escritorio, olor a café y a pan tostado…”

Estás leyendo este relato y te das cuenta de que estás ante una autora que merece muchísimo la pena. Y es que la forma de escribir de Cristina Fernández Cubas, te va calando, te va conquistando a medida que avanzas. Sus palabras y sus descripciones consiguen traspasar las páginas. La autora consigue que el lector se ponga en la piel del protagonista, sentimos lo mismo que siente él. Al principio sentimos junto a él la emoción de tener un año pagado pero, a medida que a él le van cambiando los sentimientos, nuestros sentimientos también van cambiando. También consigue trasladarnos a los escenarios donde se desarrolla la historia. Nos traslada a los momentos del naufragio, nos traslada a su ‘nuevo hogar’, la isla. Sin duda, me encantó la idea de esa isla desierta, me la imaginaba totalmente verde, naturaleza pura. Creo que queda claro, que lo que más disfruté de este relato fue de la forma de escribir de la autora. Y es que tiene una gran capacidad para transformar una historia normal en una historia oscura e inquietante (cosa que también consigue en el otro libro que leí suyo). Poco a poco va creando una atmósfera muy inquietante, que pone los pelos de punta al lector.

También me gustaría destacar como trata el tema de la soledad y los efectos secundarios que genera. Te encuentras en una isla tú solo, no sabes ni donde estás y te das cuenta de que no hay nadie más. ¿Cómo actúa tu mente ante esto? ¿Qué es lo primero que pasa por tu cabeza? ¿Cómo vas a salir de este problema en el que estás enfrascado? Miedo, comeduras de cabeza, locura, alucinaciones… Todo esto está reflejado perfectamente en esta historia. Pero, sinceramente, no todo ha sido bueno en esta lectura, y es que este primer contacto con la autora no me convenció del todo. Disfruté de su forma de escribir, de la atmósfera que crea, de como trata el tema de la soledad, pero eché de menos un poco más de acción, un poco más de ritmo.

Después de este sabor de boca agridulce, me animé a leer su recopilatorio de cuentos ‘La habitación de Nona’. Soy una persona que no pillaba el gusta a leer relatos pero poco a poco les he cogido el gusto y cada vez los disfruto más. En este recopilatorio nos encontramos con seis cuentos muy diferentes entre si pero que dejan las mismas sensaciones. Y es que me ocurrió como con ‘El año de Gracia’, me encandiló la forma de escribir de la autora y su capacidad de transformar algo muy cotidiano en algo terriblemente inquietante.

“No hay nada peor que decir la verdad y que no te crean. O te tomen a broma. O no quieran escucharte, como me acababa de ocurrir a mí.”

El primer cuento que nos encontramos es ‘La habitación de Nona’, que es el que da nombre al libro. En este cuento se nos narra una complicada relación entre dos hermanas, pero resulta que estamos ante algo bastante más complejo. La autora juega con nosotros hasta el final y el final del cuento hace que lo queramos volver a leer desde el principio. Continuamos con ‘Hablar con viejas’, cuento que nos inquieta y que nos puede hasta causar una pequeña paranoia. Y es que en este cuento se refleja perfectamente que las apariencias engañan totalmente. ¿En quién confiar y en quién no? ¿Realmente la gente buena es tan buena y la mala tan mala?. ‘Interno con figura’ es el cuento que más he disfrutado, sin ninguna duda. Se desarrolla a partir de una visita a una exposición, donde se encuentra el cuadro que pone imagen al libro y que da título a este cuento de Adriano Cecioni. Esa visita a la exposición cambia la vida de la protagonista y es testigo de algo terrible, no digo nada más. El cuento que más he disfrutado, el que más me ha impactado.

Continuamos con ‘El final de Barbro’ donde el lector es testigo de como la llegada de un nuevo miembro a una familia lo trastoca absolutamente todo. Además, ese nuevo miembro nos inquieta desde un principio, sabemos que esconde algo. En ‘La nueva vida’ la autora nos abre su corazón. Es el cuento más personal, el que más sentimientos contiene y encima tiene toques autobiográficos. ¿Cómo afecta a cada persona el paso del tiempo?. Y por último, nos encontramos con ‘Días entre los Wasi-wano’ que, sinceramente, es el que menos he disfrutado, el que menos me ha convencido. Es un cuento que contiene otro dentro y no me conquistó mucho, la verdad.

Como siempre, hay cuentos que gustan más que otros, pero sinceramente nos encontramos ante una selección que merece mucho la pena. Espero que os animéis, si aún no lo habéis hecho, a leer a Cristina Fernández Cubas y que disfrutéis de ella tanto como yo.


→ ¿Queréis leer más opiniones de ‘El año de Gracia’? Podéis hacerlo en los blogs Fábulas estelares, A través de otro espejo y Miradas enlatadas

– Ritos funerarios | Hannah Kent –

Ritos funerarios es una novela de las que marcan, de las que dejan huella, de las que se hacen especiales página a página. Para mi, la lectura de esta novela fue muy especial, y 9788484289715aunque pase el tiempo, no me puedo olvidar ni de la historia ni de su protagonista, Agnes. Esta novela está basada en una historia real, la historia de la última mujer decapitada en Islandia, acusada del brutal asesinato de dos hombres. Nos encontramos en Islandia en el siglo XIX y somos testigos de como es la vida de Agnes mientras espera la hora de su ejecución. Es confinada en la granja de un matrimonio y de sus dos hijas, la familia está totalmente horrorizada y no quieren ni hablar con ella. La única persona que quiere tener contacto con ella es el joven ayudante del pastor, intenta comprenderla y pretende salvar su alma. A medida que más conversa con Agnes más grande se hace el dilema: ¿fue Agnes culpable de los terribles hechos de los que la acusan? ¿O fue inocente pero no tiene una buena manera de demostrarlo?

No solo estamos ante una novela que marca y deja huella, sino que estamos ante una novela que hace pensar y reflexionar al lector. ¿Cuántas personas han sido culpadas de algo de lo que son inocentes a lo largo de la historia? ¿Cuántas personas a lo largo de la historia han sido ejecutadas sin tener que serlo? ¿Cuántas personas a lo largo de la historia han sido juzgadas por algo que no han hecho? Sinceramente, es un tema en el que he pensado muchas veces, porque en este mundo hay muchas injusticias, pero desde que he leído esta novela no puedo parar de darle vueltas al tema. Con este tema la novela te remueve totalmente por dentro y hace que te comas la cabeza, por lo menos es lo que a mi me ha ocurrido.

“-No es justo. La gente afirma conocerte por las cosas que has hecho y no porque se hayan sentado contigo a escuchar lo que tengas que decir.”

La historia está inspirada/basada en un hecho real. Desde un principio sabemos como va a terminar la cosa pero eso no hace que perdamos el interés, todo lo contrario. El lector quiere conocer a la protagonista, conocer su historia y saber si era culpable realmente de lo que se le acusaba. La autora, Hannah Kent, tiene la maestría de crear una historia alrededor de Agnes, intuyendo lo que podría haber sucedido realmente.

La historia está narrada en tercera persona, cosa que me ha parecido un gran acierto ya que así vamos conociendo la historia en toda su totalidad. Además, nos encontramos que esta narración se va alternando con fragmentos narrados por la propia Agnes. En esas partes, la protagonista nos cuenta como está viviendo su situación, y tengo que reconocer que esas partes me han parecido las más especiales. En Islandia no había cárceles y Agnes es trasladada a un hogar. Leyendo las partes narradas por Agnes nos damos cuenta que esta situación no solamente es incómoda para la familia que le tiene que dar cobijo. Ella también se siente cohibida y fuera de lugar, y me ha parecido muy interesante poder leer también su punto de vista. Además, la narración me ha parecido muy descriptiva, está cargada de detalles. Esto hace que el lector se pueda transportar, sin ningún problema, a los lugares que la autora describe: Islandia nevada, los fiordos, la granja en la que es acogida Agnes. A medida que iba leyendo, además de ir imaginando los escenarios, fui buscando imágenes tanto de Islandia como de las casas que va nombrando la autora.

“La traición de un amigo es peor que la de un enemigo.”

Ha sido una lectura que disfruté de principio a fin, pero en ciertos momentos me hubiera gustado que la autora ahondara más en otros personajes. Me encantaría conocer mejor a la mujer de la granja, su papel en la familia y conocer mejor su personalidad. La autora escogió ahondar más en el personaje de Agnes, cosa que no me ha molestado pero he echado de menos conocer un poco mejor al resto de personajes. Al ir conociendo la historia de Agnes es inevitable cogerle cariño, acabas deseando que ese final que ya conoces no ocurra, que no sea real. Conoces su historia desde que era niña, pasando por su infancia, muy dura. Acabas conociendo perfectamente a esa mujer. La autora ha conseguido llevar la historia sin busca de la lágrima fácil, cosa que agradezco. Es una historia dura pero que no cae en sentimentalismos innecesarios. Busca que conozcas a la protagonista, que conozcas su historia, y le coges cariño a medida que la vas conociendo, no porque te lo imponga la autora desde un principio.

Nos encontramos ante una novela que está muy bien documentada, se nota desde un principio que hay mucha investigación detrás. A destacar, me ha parecido un acierto que la autora incluyera ciertas cartas y documentos oficiales que son reales. Esto le da más fuerza a la novela y nos damos cuenta de todo lo que trabajó en ella la autora. Sinceramente, no sé como expresar todo lo que he sentido leyendo esta novela, siento que me estoy quedando corta pero me es imposible escribir más sobre ella. Ha sido una lectura de las que dejan resaca, de las que te van conquistando palabra a palabra. Una lectura que te hace pensar y te hace reflexionar durante días. Una lectura que te apasiona tanto por su historia como por su ambientación, y además consigue que le cojas un cariño tremendo a la protagonista. Sin duda es una lectura que recomendaría a todo el mundo y seguro que no fallaría con esa recomendación.


→ Si os apetecen leer más opiniones de esta novela, os recomiendo pasaros por el blog She can read, she is bad de Cris Q, por el blog Bosque de Marbaden de Nuria y por el blog A través de otro espejo de Isa-Janis.