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Hitojichi no Rôdokukai | Traductor: Juan Francisco González Sánchez | 252 pag | 2011 – 2016

Un grupo terrorista toma como rehenes a unos turistas japoneses en un país extranjero. Las negociaciones se vuelven complicadas y todo el mundo parece olvidar a los turistas secuestrados. Pasan los años y salen a la luz unas grabaciones de unas escuchas realizadas en la cabaña donde los terroristas habían recluido a sus víctimas. En estas grabaciones están recogidas las historias de cada uno de los rehenes, historias que escribieron y luego leyeron en voz alta a los demás.

“Ocurre a veces que uno se equivoca de pareja, y también hay almas puras cuyo amor supera fronteras.”

Mi primer acercamiento a Yoko Ogawa con su novela ‘La residencia de estudiantes’ no fue muy satisfactorio. Llegó el momento de darle otra oportunidad a la autora y el elegido, ‘Lecturas de los rehenes’, fue todo un acierto. Abrí este libro sabiendo que iba a ser una lectura especial, no solamente por su título, sino por lo primero que nos encontramos, la introducción. Ya solamente leyendo la introducción sabes que será una lectura muy interesante. En esta introducción se nos explica el porque de los siguientes relatos. Unos turistas japoneses que llevan tiempo secuestrados deciden escribir y leer en voz alta alguna experiencia o curiosidad de su vida.

Tras esta introducción nos encontramos ocho relatos en los que el grupo de turistas nos describen algunos de los momentos que han marcado sus vidas, que los han convertido en quienes son. Es increíble comprobar la importancia que tienen los pequeños detalles. Comprobar como pequeños hechos del pasado te han influenciado y convertido en la persona que eres ahora. Son pequeños hechos que perduran en tu memoria y que marcan las vidas de los protagonistas. En estos relatos nos encontramos anécdotas que pueden parecer que no tienen importancia, pero esas anécdotas cambiaron la forma de ser y de ver el mundo de nuestros protagonistas. Como curiosidad decir que me ha gustado mucho como está estructurado el libro. Una introducción, los relatos, y al final de cada relato nos encontramos una pequeña descripción del narrador. En esa pequeña descripción se nos explica a que se dedica, su edad y el motivo del viaje en el que fue secuestrado.

“Todos se iban alejando de mí, tan irremediablemente como el agua que se escapa entre las manos, y no me quedaba más que despedirme de ellos en silencio. Si bajaba la mirada hacia la palma de mis manos, veía los huecos por donde se deslizaba todo, dejándomelas vacías.” 

Como siempre me pasa en las recopilaciones de relatos, hay unos que me gustan más que otros, pero he decidido hablaros un poco de lo que me ha transmitido cada uno de ellos. En un principio tenía en mente hace un pequeño resumen de cada uno, pero creo que es mejor saber lo mínimo de ellos. El primer relato, ‘El bastón’, es en el relato que más se nota la repercusión que tiene en una persona un pequeño suceso de su pasado. Algo que has hecho en tu infancia, aunque sea un pequeño detalle, influye mucho en tu futuro. Continuamos con ‘Las galletas Eco’ del que podemos aprender que cada persona es como es por algo y que las apariencias, casi siempre, engañan. El siguiente relato, ‘La sala B de reuniones’ es un relato que sinceramente, a día de hoy, es un relato que apenas recuerdo, es un relato que pasó por mi sin dejar huella. Y tengo que decir que ha sido con el único que me ha ocurrido. ‘El lirón que hibernaba’ en cambio es el relato que más me marcó, el que más disfruté. Los protagonistas son de los que se ganan un hueco en tu corazón. Terminé de leer todos los relatos y seguía pensando en los protagonistas de este.

Con ‘La virtuosa del consomé’ me ocurrió algo muy curioso, en todo momento me sentí incómoda, muy inquieta, como si invadieran mi espacio. Es un relato que me puso muy nerviosa y que en todo momento sospeché que ocurriría algo muy malo. ‘El joven lanzador de jabalina’ es el mejor ejemplo del dicho la curiosidad mató al gato. Ves a una persona con algo ‘fuera de lo normal’ y te puede la curiosidad, necesitas saber que es eso y ese simple suceso cambia tu vida monótona. Luego nos encontramos ‘La abuela difunta’, un relato que me ha parecido muy curioso porque narra una curiosidad que a mi me ha ocurrido varias veces. No me ha ocurrido de la misma forma pero algo similar. Ves a una persona, que no conoces de nada, e inmediatamente te recuerda a otra persona, ya sea por su físico, por sus gestos, por su forma de hablar. Pero en este relato eso está llevado a otro extremo (no os cuento más). El último relato, ‘El ramo de flores’, nos muestra como un simple detalle, en este caso un ramo de flores, puede hacer que asocies ese momento a algo que ya te ha sucedido en el pasado.

 Estos son los ocho relatos de los ocho rehenes, me ha parecido increíble como la autora consigue que conozcas a cada uno de los protagonistas. A través de un suceso de su vida puedes conseguir conocer, comprender y empalizar con cada protagonista.

Por último nos encontramos el relato de una de las personas que vigilaban la cabaña donde estaban los rehenes. Un relato en el que nos narra como le llamó la atención, cuando era niño, ver a alguien extranjero por primera vez. En ‘Las hormigas cortadoras de hojas’ nos narra su encuentro con tres japoneses.

Ha sido una lectura que he disfrutado mucho y que sin duda me ha dejado con ganas de leer algo más de la autora. Espero poder hacerlo pronto y acertar con la elección del siguiente libro.

Gracias a Funambulista por el envío del ejemplar.

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